La hipervelocidad está sobrevalorada

El tren diario de nuestra vida es demasiado acelerado, a duras penas nos damos el tiempo para comer adecuadamente, o hacer ejercicio, o ir al doctor, o tomarnos un café con alguien solo para escucharle. Si alguien del siglo antepasado viviera hoy seguramente moriría de cansancio en menos de una semana.


La gran velocidad de nuestros días ha hecho las cosas muy interesantes, las comunicaciones son instantáneas, los documentos y facturas hoy viajan electrónicamente, los pedidos son inmediatos etc. Pero la velocidad de los sucesos nos hace perder la visión del entorno fácilmente. Podemos perder de vista cosas que suceden en nuestra organización y que no lo vemos por lo corto que nos parecen las horas cada día. Mucho se pasa por alto sobre todo en el bienestar y estado de ánimo de nuestros colaboradores.


La productividad aumenta cuando el ambiente y el contexto son los adecuados para trabajar.


La última semana del año es la más lenta, no hay tráfico, la ciudad parece vacía, todo se ralentiza. Aprovecha esta situación para respirar profundo y revisar el entorno de trabajo de todo tu equipo humano. Escucha y planea los cambios y ajustes necesarios para iniciar con más fuerza a partir de Enero. Recuerda que fomentar valores como la solidaridad, empatía, coraje, lealtad hacen mucho más productiva a una empresa que el poder bruto y acelerado, a lo que hoy se le otorga un valor que no se merece.


Atte.

Tu café Tres Marías

"Haciendo lo mejor de tu día"

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